Opinión

La opinión de Joan Bauzà

12 may 2017
Opinión
La opinión de Joan Bauzà

La mala suerte de las palabras

 

Joan Bauzà / 25.06.17

Una palabra con mala suerte es la palabra nada porque en tiempos antiguos significaba algo positivo y ahora significa algo negativo. El vocablo proviene de la forma femenina del latín “natus-a-um”, algo surgido, originado, nacido. En definitiva, la cosa “nata” o nacida era la constatación de la irrupción de una presencia. Con el paso del tiempo, ha significado todo lo contrario, “nada” ya no apunta a una presencia, sino que advierte de una ausencia.

Otra palabra con mala suerte es la palabra caridad porque en tiempos antiguos aludía a una actitud que estaba por encima de la justicia y ahora significa algo por debajo de ella. Hacer caridad ha pasado a ser sinónimo de hacer limosna y, peor aún, limosna que se da porque no se quiere dar lo que es de justicia dar. Sin embargo, el término latino “charitas” que traduce al término griego “jaris” alude a una tesitura superior, significa ese plus de ternura que se ofrece por encima de lo que requiere lo estrictamente justo. No es dar lo esperado o exigible o ganado o merecido, ya que su baremo no es “lo que toca” sino “la gratuidad”.

 

Las limosnas del pobre

 

Joan Bauzà / 18.06.17

Cuando el pobre da limosna, obviamente no se trata de limosna en euros porque o no los tiene o, si algunos tiene, los necesita para la propia sobrevivencia. Sin embargo, no le está prohibida la limosna al pobre, todo lo contrario, cuando el pobre da, suele ser de calidad. Mirada, lumbre, soporte y compañía acostumbran ser las limosnas ordinarias que ofrece, lo que es fácil observar en las calles de la ciudad.

El pobre no evita la mirada a otro pobre, suele mirarlo con algo de ternura y con mucho de complicidad, como si fueran de la misma estirpe y tuviesen sangre común. Hay pobres que se paran ante otro pobre y preguntan por su estado, y es frecuente que uno haya pasado por la misma situación y la haya resuelto, y le ofrece su luz y le aconseja.

El soporte supone un paso más, es el pobre que se implica y a veces se complica por el otro. Y se ven también pobres que caminan sosteniéndose en hombros de otros pobres, y se hacen camaradas a la hora de dormir bajo el mismo puente, y se hacen compadres sorbiendo de un   mismo vaso.

 

Marcar ambas casillas

 

Joan Bauzà / 11.06.17

El hombre tiene dos pies. Parece buena metáfora para la conducción de la existencia humana y de hecho mucho se ha utilizado, un buen ejemplo es la consigna de ser astutos como serpientes y sencillos como palomas, y constituye otro buen ejemplo el consejo de procurar tener solucionado el tema laboral y el tema sentimental para conseguir la estabilidad psíquica personal.

Esta temporada se va invitando a los que van presentando la declaración de la renta a que marquen las dos casillas: la de que corresponde a la iglesia católica y la que corresponde a fines sociales. Se considera que no son casillas antitéticas, sino complementarias.

Pienso, sin embargo, que las dos casillas más básicas que una persona puede marcar en su vida poseen raíz bíblica: hay que marcar la casilla del amor a Dios y la casilla del amor al prójimo. Ambas casillas quedan vinculadas. El amor que se otorga a Dios no se queda en él, es amor que el “sistema” judeocristiano re-envía automáticamente al prójimo. Dios nunca resta al humano. Lo mejor ni resta ni divide.

La verdad, el amor y la belleza nunca merman, potencian siempre.

 

Las esquinas de Dios

 

Joan Bauzà / 04.06.17

Hablan de la ausencia de Dios en las ciudades nuevas de los hombres. Lo que yo puedo decir es que, en mi personal callejero urbano, hay por lo menos tres esquinas en donde percibo, suficientemente nítida, su presencia.

Una, la esquina del silencio, en el silencio interior no me doy de bruces con el mutismo sino con la escucha, a este silencio no lo define el callar sino un modo de comunicación no verbal, y así siento el susurro de Dios.

Otra, la esquina de la amistad, cuando el amigo verdadero, por serlo, me canta mis cuatro verdades y me suministra así el verdadero retrato de mi ser percibo que Dios me está aceptando como soy, siento la voz de Dios. Otra, la esquina del quejido, cuando emerge el clamor de la injusticia, o el gemido del humillado, siento que Dios me grita. La ciudad del ruido no enmudece a Dios.

 

Confusiones peligrosas

 

Joan Bauzà / 28.05.17

Una, la que confunde tradición e inmovilismo. Referido a instituciones e incluso a civilizaciones no se puede mantener la tesis que lo tradicional es no moverse ya que su tradición es cambiar, y si no hubiesen cambiado estarían muertas. Las civilizaciones, según Arnold Toynbee, solo duran mientras son capaces de adaptarse a los nuevos retos.

Dos, la que confunde humildad con conformidad. La conformidad del amén “a lo que usted diga” no es siempre sinónimo de bondad puesto que puede serlo de desinterés o de miedo; la auténtica fidelidad al superior no implica la adulación, en cambio exige altas dosis de creatividad.
Tres, la que confunde ortodoxia y fundamentalismo. El fundamentalismo hace uso frecuente al insulto; el ortodoxo está obligado, por su cultura, a no enjuiciar ligeramente a nadie y mucho menos a condenarlo a priori y, por su fe, a tener por hermano a quien ni es ni piensa ni cree como él. La verdad siempre es comunicativa y seria, pero nunca es proselitista ni fanática.

No consintamos a apropiaciones indebidas, no dejemos que pase el inmovilista por tradicional, el conformista por humilde, el fundamentalista por ortodoxo.

 

Simplificar, una tarea urgente

 

Joan Bauzà / 21.05.17

En mi experiencia de cultura y de fe, desde hace ya bastantes años, siento una necesidad que va en aumento: la necesidad de simplificar mucho, muchísimo, de reducir las proporciones, las medidas, los pesos, también las declaraciones, los argumentos, los axiomas. Tengo la sensación que de golpe todo quedaría mejor si de golpe todo admitiese quedar reducido, simplificado. Hemos complicado muchas cosas, y a las muchas cosas las hemos complicado mucho. Todo tiene que ser más sencillo, todo debe resultar más fácil. Hay que aligerar los equipajes conceptuales.

Se trataría de volver a la cordura en el ámbito de la cultura, y de volver al mandamiento nuevo del amor en el ámbito de la fe. Tengo la intuición de que, en cultura y en fe, todo lo que no es estrictamente necesario es estrictamente prescindible. En cultura deberíamos tener muy presente el máximo de sabiduría alcanzado por Sócrates, la de saber una sola cosa: “Sólo sé que no sé nada”. En religión, al menos la cristiana, deberíamos tener muy presente lo que canta con fuerza el Negro Espiritual de los esclavos norteamericanos: “Llévense todo, pero déjenme a Jesús”.

 

Todavía lloro, pero ya no lloro solo

 

Joan Bauzà / 14.05.17

Dijo eso subrayando más la soledad que el sufrimiento. En la residencia de ancianos duele más el no tener visitas nunca que el no tener salud entera.

Muchos dolientes se reducen a su ensimismamiento, y sabemos que el interior de uno es un océano que, si no se está en compañía, puede verse dañado debido al pánico de sí mismo. Nuestra sociedad requiere el regreso urgente de vocablos como com-prender, com-partir, com-padecer, con-vivir, com-prometerse, porque no ha sido capaz de desterrar vocablos como des-hauciado, des-hechado, des-amparado, des-asistido, de-solado.

La compañía es fundamental en la existencia humana. Recordemos el sabio proverbio: “Si quieres ir veloz, camina solo; si quieres ir lejos, camina en compañía”. Quizá no consigamos evitarle al sufriente su lloro, aun yendo al lugar de su desgracia. Pero si vamos, conseguiremos evitarle su aislamiento. Así lo comentó en el hospital el anciano a la chica voluntaria que le iba a ver: “todavía lloro, pero ya no lloro solo”. Y mientras se lo decía, se le desprendía una lágrima feliz. El dolor no da para una risa, pero tener compañía en el dolor da para una sonrisa.

 

Los que vuelven

 

Joan Bauzà / 11.05.17

En Ecuador, en Bolivia, la emigración produjo una primera y sonora ola de ciudadanos que emprendieron viaje hacia la “madre patria”. Le sucedió luego una segunda ola, menos sonora, la ola de la vuelta al país de origen, el regreso a América desde España de algunos que habían venido.

Un fenómeno algo parecido está pasando en Europa en relación a la religión. A partir del Mayo del 68 muchos perdieron su creencia, y ahora algunos de ellos retornan a la creencia. Giovanni. L. Ferretti es sólo un ejemplo: “En mi juventud pasé por dos momentos peligrosos, el riesgo de la lucha política a través del terrorismo, y el de la autodestrucción mediante la droga. Ahora pienso en el futuro con una sonrisa, soy alguien al que basta la Encarnación de Dios”. Jean-Claude Guillebaud confiesa: “Somos "recommençants", los que estamos volviendo a la fe”. Caminar a veces es volver.

 

Mis Cristos preferidos

 

Joan Bauzà / 11.05.17

Uno es el de Velázquez fechado en torno a 1632, muy reconocido por haberse reproducido en miles de recordatorios de difuntos. Es un Cristo apolíneo, severo, noble e inerte. Unamuno y O. González de Cardedal le han dedicado páginas muy densas. Se puede ver en el Museo del Prado.

Un Cristo completamente distinto y en verdad fascinante es el de Grünewald en el retablo de Isenheim realizado en la segunda década del s. XVI. Se hizo para un hospicio para enfermos de peste y el que pende de la cruz parece un apestado más. La composición de los dedos del ajusticiado es terriblemente elocuente. Se puede ver en Colmar.

Otro es el del pequeño dibujo de San Juan de la Cruz (1542-91) que reproduce al crucificado no desde abajo ni de frente sino desde arriba, y del que sacó inspiración Dalí en 1951. Se puede ver en el convento de la Encarnación de Ávila.

 

De malestar a bienestar

 

Joan Bauzà / 11.05.17

El católico español en Europa tiene tres problemas: Europa, España y la Iglesia. El problema de Europa es haber decidido no valorarse; el gran escollo de Europa es ella misma. El problema de España no es pequeño, ha decidido no resolver sus problemas; se resiste a conocer la síntesis, entretenida como está en la lucha a muerte entre su tesis y antítesis, su nacionalcatolicismo y su nacionalrevanchismo. El problema de la Iglesia en este país es grave, optó por juzgarse como es juzgada por sus más íntimos enemigos; de ahí el malestar en tantos de los suyos.

Que cada quien resuelva como pueda. Yo decidí refugiarme en la lectura de mis viejos autores, y les comparto que, Biblia aparte, con el humor de Dickens, la extrañeza de Kafka, el arte combinatorio de Llull, la poesía de Dante, y el Padre Brown de Chesterton voy recuperando algo el bienestar.