Arquitectura

Construida sobre el acantilado donde se asienta la ciudad romana, su silueta destaca por encima de la muralla convirtiéndola en uno de los hitos de la fachada marítima de Palma.

La Seu se construyó sobre un acantilado que anteriormente se encontraba limitado por el mar, lo que convertía a la Catedral de Mallorca en la única catedral gótica que se reflejaba. Con la construcción del Parque del Mar se ha conseguido este efecto otra vez y ahora la silueta de la Catedral se refleja nuevamente sobre un lago artificial de agua salada que simboliza este mar que antiguamente tocaba la muralla. Esta situación excepcional es uno de los rasgos más característicos de la Catedral.

La Catedral de Mallorca presenta una planta basilical de tres naves cerrada por una cabecera formada por tres ábsides. La nave central mide 43,30 metros de altura por 19,30 de anchura, y las dos naves laterales tienen una altura de 29 metros por 10 metros de anchura. El interior de la catedral ofrece una gran sensación de amplitud y ligereza estructural acentuada por las características de los pilares octogonales que separan las naves, levantados con piedra arenisca de las canteras de Santanyí y Galdent (Llucmajor): sólo 14 pilares separan las naves, siete a cada lado, que dividen los tramos de las mismas. Estos se encuentran a gran distancia entre sí (7,74 m.), son extremadamente delgados y, sobre todo, muy altos (21,47 m.). Esta sensación de ingravidez se incrementa con los efectos de la luz que penetra en el interior de la Catedral a través de los 7 rosetones y los 83 ventanales, algunos de ellos abiertos durante los últimos veinte años, y que caracterizan el interior de la catedral. Todo ello ha hecho que la catedral sea conocida como "la catedral de la luz".

Todo ello ha hecho que la catedral sea conocida como la catedral de la luz.

La fachada de la Almudaina

La edificación de la fachada principal de la Catedral significó el final de la construcción catedralicia. La fachada que podemos contemplar hoy en día sólo conserva del original la portalada renacentista.

El portal, dedicado a la Inmaculada Concepción, fecha del primer tercio del siglo XVII. En el tímpano se representa la Inmaculada Concepción rodeada de quince símbolos bíblicos referidos a santa María “toda pulchra”.

Ya en el siglo XIX, el terremoto registrado en 1851 provocó que la fachada quedara en estado ruinoso. Su restauración se encargó al arquitecto madrileño Juan Bautista Peyronnet quien prescindió de construir los portales de las naves y también cegó los dos rosetones superiores. Además, proyectó un frontón de estilo neogótico y dos nuevos contrafuertes. Al morir el arquitecto la obra quedó inacabada así que la obra de restauración fue continuada por el arquitecto provincial Joaquim Pavía. Destaca de su intervención la estatua de la Virgen, titular de la Seo, que se levanta sobre el frontón, coronando la fachada. Gaudí depositó en el suelo una estela de piedra que glosa el salmo 41 «vamos al templo de Dios como el ciervo sediento que busca las fuentes de agua».

Baptisterio

La catedral tenía en su proyecto inicial tres puertas de ingreso a la fachada principal correspondientes a las tres naves pero, finalmente, sólo se abrió la puerta central y los espacios interiores correspondientes a las naves laterales se convirtieron en capillas: en la nave lateral de la derecha encontramos el baptisterio. Hay que recordar que la capilla del Baptisterio ocupa uno de los límites del antiguo claustro catedralicio conformado a partir del siglo XIV, y que dio paso a la fachada de finales del siglo XVI. Esta capilla, proyectada por el arquitecto Fr. Miquel de Petra, religioso capuchino, se realizó entre 1790 y 1794 y destaca por su estilo muy diferente del gótico constructivo o del barroco decorativo. En el conjunto arquitectónico del baptisterio la decoración se mueve en el lenguaje neoclásico, escaso en el espacio catedralicio. Así, este conjunto monumental constituye un testigo de los inicios del academicismo clasicista en la Catedral.

La decoración de la capilla es fundamentalmente arquitectónica. En medio de la capilla encontramos la pila bautismal, colocada sobre dos gradas. De forma acampanada y ovalada, siguiendo la tradicional forma de los sarcófagos antiguos, es toda de una sola pieza de mármol rojizo.

Capilla del Santo Cristo de las Almas

La capilla del santo Cristo de las Almas, de reducidas dimensiones, se eleva tres gradas por sobre el nivel de las naves. Construida en los muros del portal Mayor, en el vacío del que debió de ser, según el plan primitivo, el portal lateral izquierdo del templo -cegado por la reforma (1852-1887) del arquitecto Joan Bautista Peyronnet- se abrió al culto en 1894 durante las obras de remodelación de la fachada principal. Cubierta por bóveda apuntada con lunetas se cierra con una reja de hierro, imitación de la de la capilla del Santísimo.

El antiguo retablo del santo Cristo de las Almas, obra del mallorquín Tomàs Torres, presentaba en la fornícula central la imagen del Cristo de las Almas. Este retablo fue trasladado a la capilla de san José hasta el 1886, fecha en que fue colocado en la capilla de la antesacristía de “Vermells”, ocultando aquella portada gótica hasta el 1894.

Actualmente, la capilla contiene los fragmentos del antiguo retablo de san Pedro, que decoraba la capilla ahora llamada del Santísimo, después de la intervención de Miquel Barceló.

Capilla del Corpus Christi

Esta capilla absidal, colateral a la del Santísimo, ocupa el ábside izquierdo de la cabecera. Sobre su arco triunfal encontramos un rosetón abierto a finales del siglo XIX. Construida en el siglo XIV, esta capilla estaba dedicada inicialmente a san Mateo y, con posterioridad, al Sagrado Corazón de Jesús, con la denominación latina de "Corpus Christi", advocación que conserva en la actualidad. Su magnífico retablo barroco, de madera dorada y policromada, fue terminado probablemente en el año 1641. Es obra del escultor mallorquín Jaume Blanquer, el cual fue enterrado en la parte trasera del retablo, en donde apareció su lápida durante la última restauración de la obra. Bajo un arcosolio construido dentro del muro izquierdo de la capilla a mediados del siglo XIV se colocó el sepulcro medieval de Ramón Torrella, el primer obispo de Mallorca tras la conquista de Jaime I, decorado con pinturas.

Sacristía Mayor

La Sacristía Mayor se encuentra en el cuerpo bajo de la capilla de la Trinidad. Esta fue concebida como un único espacio que, posteriormente, fue dividido en dos: la sala de las reliquias en la planta baja y, en el primer piso, la carbonería.

La colocación del armario de las reliquias y del artesonado dividió esta zona en dos pisos.

Este espacio, no accesible al público, ha sido objeto de un seguimiento arqueológico para recuperar unos espacios que, a lo largo del tiempo, se habían convertido en almacenes. Las obras han afectado superficialmente el subsuelo y han consistido básicamente en la retirada del pavimento existente, en la preparación para el nuevo pavimento y la limpieza mecánica de las paredes.

Capilla de la Santísima Trinidad

Al fondo de la Capilla Real, y en un plan elevado, se encuentra la capilla de la Trinidad. Es la parte más antigua de la catedral y por la cual se empezaron las obras. Las noticias documentales referentes a la Catedral de Mallorca se inician propiamente en 1306, cuando el rey Jaume II dicta un codicilo en su testamento en el que se dispone la edificación de una capilla para su sepultura y la de sus descendentes dedicada a la Santísima Trinidad.

Preside la capilla, en el fondo, desde 1904 la talla, de madera dorada, de Nuestra Señora de la Seo, precioso ejemplar de las llamadas Vírgenes-sagrario, obra del siglo XIV. Tres ventanales, simbólicos en su número, iluminan la capilla en el fondo. A los laterales dos arcosolios custodian los sepulcros de los reyes mallorquines, Jaume II y Jaume III.

Gaudí inició la reforma de la capilla el 1904 durante la que sacó el antiguo retablo barroco, de grandes dimensiones, que ocupaba el altar mayor y que tapaba la capilla separándola del resto del templo. El 1905 devolvieron a Mallorca las cenizas de Jaume III, que se conservaban en Valencia. La restauración definitiva de la capilla fue realizada por el arquitecto Gabriel Alomar entre 1946 y 1947 con motivo de la inauguración de los dos reales sarcófagos de alabastro neogóticos.

Capilla Real

El presbiterio o Capilla Real constituyó el segundo tramo en la construcción de la Seo, empezado en el siglo XIV. En la perspectiva de la nave central, la Capilla Real forma un segundo templo, de la misma manera que, en el fondo, la capilla alta de la Trinidad, en la absidiola, marca el principio de un tercero

Se denominó Capilla Real por la continua protección de la Casa Real de Mallorca, el escudo de cuyos integrantes aparece repetido 16 veces. En esta capilla se celebraron las exequias de Jaume II (1311) y las coronaciones del rey Sancho (1311) y de Jaume III (1324) y Pere el Ceremonioso (1343). En las claves de vuelta figuran los escudos del rey y del reino de Mallorca.

Preside la capilla la cátedra pontifical gótica de mármol blanco desde la que el obispo presidía las ceremonias, que permaneció oculta hasta el 1904 por el antiguo retablo mayor barroco, que también cubría el arco de la capilla de la Trinidad. Durante la restauración de Antoni Gaudí, que afectó principalmente la zona del presbiterio, se desmontó este retablo, se trasladó parte del coro que se encontraba en la nave central y se instaló sobre el altar mayor el lampadario-baldaquino, obra de Antoni Gaudí, entre otras intervenciones.

Sacristía foránea

Se sabe que en 1327 la sacristía foránea de la Seo ya se había construido entre los muros de la capilla Real, el ábside exterior de la capilla de san Pedro (actual capilla del Santísimo) y el acantilado sobre el mar. Siete años después, encima la sacristía, se construyó la llamada casa de las hostias, hoy desaparecida, en la que se instaló un horno para elaborar las hostias que se servían durante la eucaristía.

El acceso a esta dependencia se realizaba mediante una escalera de caracol construida en los muros interiores de la sacristía, desaparecida en parte durante la reforma de Antoni Gaudí.

Capilla del Santísimo

La capilla del Santísimo de la Catedral de Mallorca ocupa el ábside lateral derecho de su cabecera. Es de traza gótica y pertenece al núcleo más antiguo de la fábrica catedralicia, procedente del siglo XIV. Fue construida bajo la advocación de san Vicente Mártir y un siglo después aparece dedicada a san Pedro. Dos infantes reales, el infante Pedro de Portugal (muerte 1256) y Pagano de Mallorca (1349), benefactores ambos de la Seo, fueron sepultados en esta capilla. El recinto sufrió varias modificaciones a raíz de las restauraciones que se hicieron los siglos XVI y XVII y por el incendio casual sufrido por esta capilla el 15 de septiembre de 1819, el cual destruyó el retablo barroco de madera sobredorada (s. XVI) y el sagrario y también amenazó toda la fábrica de la capilla. Las obras de restauración duraron veinte años durante los cuales se construyó un nuevo retablo para sustituir el anterior. Acabado en 1839, era de estilo neoclásico de piedra arenisca y yeso marmoleado con decoraciones de madera policromada. Esta capilla fue objeto de la intervención del artista mallorquín Miquel Barceló, realizada entre los años 2001 y 2006, con la que la capilla pasó a estar dedicada al Santísimo.

La cripta

Este espacio ha sido objeto de un estudio reciente en el que se ha investigado sobre el origen y los posibles usos de esta dependencia.

Se trata de un subterráneo, a 2,65 metros bajo la planta baja, cubierto de bóveda y pavimento de baldosa hidráulica, que físicamente se parece a un aljibe. En la zona de acceso, es decir, donde se halla el pasadizo y la escalera, se conservan dos orificios en el techo.

En cuanto al uso de este espacio, se han planteado varias hipótesis. Según la arqueóloga Francisca Torres[1], en un principio se pensó que podría tratarse de la reutilización de un aljibe como cripta pero, posteriormente, y, teniendo en cuenta la posición central de este espacio en la Catedral, situado casi en el centro de la capilla Real, se planteó la opción que este lugar podría haber sido concebido desde un primer momento como cripta, a pesar de que, en la construcción, se habrían utilizado técnicas constructivas propias de un aljibe.

Capilla de San Antonio

Es la capilla contigua a la capilla del Santísimo. Se edificó durante el siglo XIV y es una de las últimas obras documentadas de Guillem Sagrera, proto-maestro, en aquella época, de la catedral. El retablo de san Antonio de Padua se levantó entre 1714 y 1720 a expensas del canónigo Antoni Figuera (1667-1747) en sustitución de uno anterior gótico dedicado a san Guillermo que fue retirado de esta capilla en 1716. El retablo, de madera dorada, es obra del arquitecto, escultor y decorador navarro Francisco Herrera. En la hornacina central encontramos representada la imagen del santo titular de la capilla predicando. El ático del retablo presenta un alto relieve de santa Rosalía, a quien está dedicada también la capilla desde el año 1720.

Capilla de la Madre de Dios de la Corona

Construida en el siglo XIV, estuvo dedicada, en un principio, al Salvador o Passio Imaginis y tenía otros dos altares dedicados a san Alejo y san Clemente. Posteriormente fue la capilla del rosario mariano. Esta denominación proviene, sin embargo, de la corona de espinas del Redentor, que logró gran devoción por parte de los fieles. El retablo barroco es de madera dorada y basamento de mármol. En uno de los ángulos de la capilla encontramos el sepulcro gótico de Antoni Galiana, octavo obispo de Mallorca (1363-1375) y el primero nacido en la isla, que fue un gran impulsor de las obras de la Catedral. También en esta capilla encontramos el conjunto escultórico de la Dormición de la Virgen María, del siglo XV.

Capilla de San Martín

La capilla de San Martín de Tours es obra del siglo XIV y, en un principio, tuvo otros dos altares dedicados a San Miguel Arcángel y san Honorato. El retablo barroco, de madera dorada, es obra de Francisco de Herrera 1723. Destaca en el nicho central, entre un fondo de telas con paisajes, el grupo escultórico de San Martín, a caballo, y un peregrino al que, generosamente, da la mitad de su capa.

Capilla de San Bernardo

La fábrica de la capilla de san Bernardo de Claraval se sitúa cronológicamente en el siglo XIV. El 30 de agosto de 1912 se produjo un grave incendio que calcinó los muros, la bóveda y los sepulcros de la capilla, además de destruir completamente el retablo, obra de Francisco de Herrera. De las llamas del incendio solo se salvaron la reja que cierra la capilla y la lámpara. Los trabajos de restauración duraron nueve años, del 1913 a 1921. El 19 de agosto de 1921, vigilia de la fiesta del titular de la capilla, se inauguró la restauración de la capilla que fue dirigida por el arquitecto catalán Joan Rubió y Bellver, que proyectó el nuevo retablo de san Bernardo, de estilo neogótico, hecho en alabastro por Tomás Vila. Por sugerencia de Antoni Gaudí, en el arranque de los arcos, se colocaron las estatuas de tres Doctores de la Iglesia latina: san Agustín, san Gregorio Magno y san Ambrosio, y de tres de la Iglesia oriental: santo Cirilo, san Basilio y san Juan Crisóstomo. Además, en 1916 se abrieron tres ventanales con cristalería dibujada por Darius Vilar y que representa tres escenas relativas al santo titular: el ingreso de san Bernardo en la Orden del Císter, el ministerio y la glorificación.

Portal del Mirador

En el quinto tramo de la nave central se abre, a la fachada sur de la Catedral, el portal del Mirador. A finales del siglo XIV, hacia 1389, se iniciaba su construcción, durante el pontificado de Pere de Cima. La obra fue dirigida, en un primer momento, por el maestro Pere Morey y trabajaron Jean de Valenciennes y Rich Alamant. Tras la muerte del maestro, en 1394, sabemos que intervinieron Pere de Sant Joan, Antoni Canet y Guillem Sagrera, quien acabó dirigiendo las obras durante dos décadas.

Por la parte exterior, el portal se extiende hasta el nivel de los contrafuertes, creando un espacio en forma de gran atrio de planta rectangular cubierto por una bóveda de crucería. En el paramento del fondo, se abren las dos puertas separadas por el mainel. El paramento exterior se abre en un gran arco ojival, cuyo perfil se encuentra flanqueado por florones, enmarcado lateralmente por dos finos pináculos y con una arquería ciega por la parte superior. El paramento interior, se encuentra decorado con un gran gablete sobre las arquivoltas ojivales del portal que enmarcan el tímpano.

Capilla de la Virgen de la Grada (o capilla de la Asunción)

Empezada a construir el 1402 en el solar del antiguo claustro, fue coronada con la clave de vuelta el mes de julio de 1404. Hacia el 1407 esta capilla se conocía ya como la capilla de las Once Mil Vírgenes o de Nuestra Señora de la Grada dado que albergaba una talla de madera del siglo XIII de la Virgen María, llamada Virgen María de la Grada por la grada o escalón que daba acceso a la capilla salvando el desnivel del primitivo piso del claustro antiguo, nivelado el 1736. Se trata de la única capilla claustral del siglo XIV. Actualmente esta talla se encuentra ubicada en una hornacina del siglo XVIII.

Desde el año 1574 esta capilla se encuentra dedicada a la Asunción de la Virgen. Desde 1890 se denominó también capilla de Nuestra Señora del Carmen, por el nuevo lienzo que sustituía a uno anterior dedicado a la Asunción. El retablo barroco, de madera, fue dorado en 1665 por Damián Cremades. La artística reja de hierro macizo forjado de finales del siglo XVI constituye un valioso ejemplar de forja.

Capilla del Sagrado Corazón

Es la segunda capilla que se construyó en el solar del antiguo claustro. El 4 de abril de 1407 los Jurados de Mallorca, bajo cuyo patronato se encontraba la capilla, colocaron la primera piedra y se dedicó la capilla al Ángel Custodio del Reino de Mallorca, en cuyo honor celebraban solemne fiesta con ritual doble y procesión, cada mes de octubre. El retablo antiguo estaba dedicado a san Ángel Custodio (actualmente el lienzo que lo representa se encuentra en el segundo cuerpo del retablo). En el 1680 la capilla se dedicó a san Vicente Ferrer, Patrón Menor del Reino y, en aquel mismo año se colocó interinamente, a la espera de un nuevo retablo, un lienzo representando el nuevo titular. Seis años después, se construyó un retablo dedicado al santo que, en el segundo cuerpo, alberga un lienzo con la imagen de Ángel Custodio, proveniente del antiguo retablo. El año 1890 se bendijo la nueva estatua del Sagrado Corazón, a quien se dedicó la capilla. Tallada por Guillem Galmés, sustituyó el antiguo cuadro del santo valenciano. El retablo del Sagrado Corazón, construido entre los siglos XVIII y XIX, y las pinturas que se encuentran a los lados son obra de Ricard Anckerman.

Capilla de San Benito

Es la primera capilla de la nave del lado de la Epístola y la tercera construida en el solar del antiguo claustro. Era la antigua capilla de santa Magdalena. El 10 de octubre de 1586 se concedió al canónigo Antoni Garau quien la consagró a San Jerónimo. Dos años después, el 1588, la capilla fue concedida a la familia de los Armengol que hicieron el retablo actual y dedicaron la capilla a Nuestra Señora de los Navegantes, cuya imagen aparece en la parte alta del retablo. El año 1738 la capilla fue dedicada a san Benito. Llenando todo el fondo de la capilla encontramos el retablo de san Benito, un retablo barroco de madera sobredorada rematado por la talla madera que representa a Nuestra Señora de los Navegantes que lleva al niño Jesús en la mano izquierda y un barco en la otra mano. Su autoría se atribuye a Andreu Carbonell. Una artística reja de hierro forjado cierra la capilla. Los muros presentan decoración de estucos, atribuidos a Antonio Soldatti.

Capilla de la Inmaculada Concepción

Se trata de la última capilla del antiguo claustro. Su edificación terminó en 1574 con la colocación de la clave de bóveda. Es la primera capilla del lado del Evangelio y presenta un retablo barroco, dedicado a la Inmaculada Concepción, que se ha atribuido a Juan de Aragón. En el compartimento central destaca la imagen de la Inmaculada, declarada Patrona de Mallorca el año 1643. El tercer cuerpo presenta un bajo relieve central de la Purísima. Posteriormente, los muros de la capilla se pintaron de blanco y azul para dar a la capilla un aspecto grecorromano.

Capilla de San Sebastián

Esta capilla se encuentra dedicada a San Sebastián, que fue declarado Patrono de la Ciudad de Palma en 1634. El 16 de septiembre de 1518 los Jurados obtuvieron del Cabildo de la Catedral esta capilla. Casi dos siglos después, en 1711 el recinto sufrió un incendio a causa del impacto de un rayo, por ello, los Jurados de la Ciudad de Palma se ofrecieron para ayudar a la reparación de la capilla y para pagar un nuevo retablo El retablo barroco de san Sebastián, de madera dorada sobre una base de piedra, fue diseñado por Francisco Herrera (1711), y su realización se prolongó a lo largo de la primera mitad del siglo XVIII. Presidido por la estatua del santo titular, atado a un árbol y flechado, se encuentran también representadas otras estatuas de santos mallorquines y de varios patrones menores de la Ciudad y del antiguo Reino de Mallorca. La capilla fue dorada en 1755.

Capilla de San José

Contigua al espacio interior correspondiente al portal de la Almoina, se encuentra la capilla de San José, dedicada antiguamente a las Almas. Esta primera capilla claustral de la nave de la Almoina fue objeto de una renovación total entre los años 1885 y 1886 que, a grandes rasgos, consistió en la eliminación del estucado de bóvedas y muros, la restitución del aspecto general de la fábrica del templo, la apertura de la ojiva del ventanal y la pavimentación con losas de mármol. El retablo de estilo neogótico, de madera dorada obra del escultor Guillem Galmés, fue bendecido el mes de marzo de 1886. En el cuerpo principal se venera la estatua central de San José. El antiguo retablo, con motivo del cambio de titular, fue trasladado en 1886, a la capilla de la antesacristía de "Vermells" donde permaneció hasta 1896, fecha en que fue instalado definitivamente en la actual capilla de las Almas. Cierra el recinto una preciosa reja de estilo gótico de hierro forjado que proviene de la capilla de San Pedro de donde fue retirada a raíz del incendio del 1819. La reja anterior fue trasladada en 1886 a la capilla de san Martín.

La fachada de la “Almoina”

La fachada de la "Almoina" se empezó a construir en 1498, una vez acabada la obra del campanar adjunto.

Es la fachada de menor longitud a causa del campanar adosado y de todo un conjunto de construcciones anexas. La fachada recibe su nombre de la casa vecina, construida en 1529 para repartir la limosna (en catalán, almoina) administrada por el Cabildo.

El portal, proyectado en 1498 por Francesc Sagrera, y edificado en piedra de Santanyí, presenta una traza más sencilla que el resto de portales y destaca por la pureza de sus líneas. Un gran arco ojival, sostenido por brancales y rematado por un florón conopial, enmarca un tímpano que contiene una única imagen que representa la Virgen, obrada en el siglo XVI. Recordemos que también el tímpano del portal de la Almudaina y el del Mirador acogen la imagen de la titular del templo. Decorando la fachada, se colocaron gárgolas en los desagües de los contrafuertes.

Capilla de la antesacristía (atrio de la Sacristía de los “Vermells”)

Construida por Pere de Morella, segundo obispo de Mallorca (1266-1282), en el cementerio de la Catedral, fue la primera capilla claustral. El 30 de agosto de 1404 fue colocada la primera piedra de los cimientos de esta capilla llamada entonces de santa Catalina y que posteriormente se llamó de Santa Práxedes y de San Antonio. En 1886 se conoció como capilla de las Almas puesto que se encontraba un retablo dedicado a esta advocación. Hoy es simplemente atrio de la Sacristía de "Vermells", sin dedicación ni altar. En la entrada de la capilla se puede contemplar, desde 1904, el portal renacentista del antiguo coro, obra de Juan de Salas y que antiguamente ocupaba el centro de la nave central.

El portal que da acceso a la Sacristía de "Vermells" es de estilo gótico y está abierto en el muro de la base de la torre del campanario. La única decoración escultórica que presenta es una cenefa que recorre la línea de imposta bajo el tímpano, en el que se ve un grupo escultórico policromado que representa la Virgen María con el niño sentada en el trono flanqueada por dos ángeles ceroferarios.

Capilla de la Piedad

La capilla de la Piedad, cubierta con una bóveda baja radial, se caracteriza por el gran arco escarzano con decoración escultórica de su entrada, construido en 1478. Sobre este arco se encuentra el órgano construido en 1795 por Gabriel Tomás, organero de Llucmajor, según proyecto de Pedro José Bosch. Decoran los muros de la capilla treinta y tres pinturas religiosas, algunas de ellas decoran el extradós y el intradós del arco. Dedicada primitivamente (1399) a santa Ana, Santiago y posteriormente, a los santos médicos Cosme y Damián, también se denominaba en 1622 de san Simón y san Judas. Más tarde, se llamó capilla de san Cabrit y san Bassa y de san Esteban. Preside la capilla el retablo barroco de la Piedad, construido en 1689. A finales del siglo XV, la capilla tenía un doble acceso a la sala capitular gótica por medio de dos portales ricamente decorados. Por razones desconocidas, uno de estos portales desapareció y el espacio vacío se tapió. También se encuentra en esta capilla una de las escalas diseñadas por Gaudí.

Capilla del santo Cristo del descendimiento

Construida en el siglo XIV, en 1399 disponía de tres altares dedicados a santa Cecilia (centro), san Blas y a todos los Mártires. Actualmente está dedicada al santo Cristo del Descendimiento, cuya imagen, de tamaño natural, fue trasladada desde la capilla de Nuestra Señora de la Grada el 1 de noviembre de 1742. Desde entonces, la talla se encuentra en la parte trasera del retablo del santo Cristo del Descendimiento, oculta por una pintura que representa el Descendimiento de la Cruz, obra del pintor mallorquín Ricardo Anckerman. Esta talla es la que se utiliza para la ceremonia del Descendimiento de la Cruz el viernes santo. El actual retablo barroco, de madera, sin dorar, fue terminado en 1729. La capilla se reconstruyó en 1739 pues amenazaba ruina. Desde diciembre de 1974 cierra la capilla la preciosa reja original del arquitecto Guillem Reinés, la cual proviene de la iglesia de las Religiosas Reparadoras.

Capilla de San Jerónimo

Es la primera capilla de la nave lateral izquierda. En el siglo XIV, estaba dedicada a santa María Magdalena. A finales del siglo XVI fue dedicada a san Jerónimo por el canónigo Jerónimo Garau, cuyo escudo se encuentra esculpido en ambos extremos del basamento del retablo. El retablo de san Jerónimo se cree que fue obra de Gaspar Homs, entre 1593 y 1600. En la hornacina central se representa la estatua del santo titular. La capilla fue renovada en 1759. Adosado al muro derecho del recinto, se alza el mausoleo de mármol del Marqués de la Romana, obra de José Antonio Folch y que, en su origen, se encontraba en la iglesia del convento de santo Domingo de Palma. Esta obra constituye la muestra más importante del neoclasicismo en la Catedral de Mallorca.

El claustro barroco

Al este del campanario, se encuentra el claustro barroco (1709-1710), edificado en el solar del antiguo huerto capitular y un solar adyacente.

Edificado todo de piedra de Santanyí, fue construido alrededor de un patio rectangular en el centro del cual hay una cisterna con cuello. Rodean el patio cuatro corredores, cubiertos con vuelta de arista, formados por veinte arcos de medio punto, seis en los lados mayores y cuatro en los menores, que se levantan sobre columnas con capiteles compuestos. Los arcos de paso en este punto son adintelados y sobre cada uno de ellos podemos ver un escudo decorado: el del costado este representa la imagen de María, mientras que el del costado oeste muestra el anagrama de su nombre.

El antiguo claustro medieval, del siglo XIV, no estaba ubicado en este mismo solar sino que se extendía entre la iglesia y el Palacio del Almudaina y fue destruido para dar solar a la fábrica de la iglesia en el siglo XVI.

El claustro actual no se edificó como sustituto del medieval, sino que se dedicó a la actividad burocrática y social del cabildo y, por eso, se encontraba al lado la biblioteca, el archivo y otros despachos.

Entre los años 2013 y 2014, se llevaron a cabo obras de restauración del claustro.

Sala capitular barroca

La sala capitular barroca, proyectada el 1696 y acabada el 1701, forma parte, junto con el claustro, del programa de arquitectura barroca promovido por el Cabildo a finales del siglo XVII y principios del XVIII.

Se levanta sobre una planta elíptica y constituye el primer ejemplo en el barroco insular de este tipo de planta. Se ha atribuido a Francisco Herrera y constituye un precedente de la realizada por él mismo en la iglesia del Socorro de Palma el 1707.

Ocho columnas con fuste estriado helicoidal soportan el entablamento y, sobre estas, arrancan los nervios que dividen la cúpula en ocho paramentos, en cada uno de los cuales se abre un ojo de buey. Los nervios se unen en la clave central de la cúpula que presenta un medallón con la Virgen María y el Niño entronizados, rodeados por ocho ángeles. La cúpula está totalmente cubierta por decoración vegetal en relieve.

El monumental portal de acceso a la sala capitular se encuentra situado en uno de los extremos del eje mayor. Coronado por tres figuras que representan las tres virtudes teologales, presenta en el tímpano la Virgen bajo una concha, rodeada de ángeles desnudos y dos delfines a los lados.

Esta sala, que forma parte del Museo Capitular, fue restaurada en 2001.

Sala capitular gótica

En las catedrales cristianas occidentales, la sala capitular era el lugar donde se reunía oficialmente el cabildo catedralicio, es decir, el cuerpo de canónigos de una catedral al que corresponde celebrar las funciones litúrgicas más solemnes en la iglesia catedral y encargarse de su gestión. En la Catedral de Mallorca, hay dos salas capitulares: la sala capitular gótica y la sala capitular barroca.

La antigua sala capitular gótica se construyó junto a la fachada este del campanario. Esta edificación estuvo en un principio exenta de la Seo, hasta que se juntó a la parte posterior de la capilla de santa Ana (actualmente capilla de la Piedad).

Atribuida a Pere Morey, se empezó a construir a finales del siglo XIV. Posteriormente intervino Guillem Sagrera, culminando la obra durante el obispado de Lluís de Prades entre 1407 y 1429, quien al menos la patrocinó en parte puesto que sus armas figuran en la clave de una de las vueltas.

En medio de la sala encontramos la lápida sepulcral del obispo Gil Sánchez Muñoz. También se abren las portadas barrocas del claustro y de la sala capitular barroca.

Casa de la “Almoina”

Adosada al campanario, la casa de la “Almoina” fue construida el 1529, según consta en la clave del arco de ingreso. Toma su nombre por la limosna (almoina en catalán) que allí se repartía a los pobres y a los enfermos después de escuchar la santa misa. También se le denominó Casa de las Escuelas por las clases que durante años se impartieron y, así mismo, sirvió de oratorio. Esta casa dio nombre a la fachada contigua y, hasta el 2010 también a la plaza de delante, actualmente llamada «plaza de la Seo».

El diseño de esta edificación, que constituye una interesante muestra de arquitectura gótica civil mallorquina, se atribuye a un discípulo de Guillem Sagrera, probablemente a su hijo Francesc.

El interior está dividido por dos plantas rectangulares cubiertas por un espectacular artesonado de madera. La planta baja, a la que se accede por un portal con arco apuntado, flanqueado por dos lucernarios cuadrados atrompetados, presenta restos de decoración mural geométrica. Antiguamente ocupada por una capilla, hoy en día la planta baja constituye el acceso al Museo Capitular. Un estrecha escalera en espiral permite el acceso al primer piso, que alberga el Archivo Capitular y la sala de investigadores.

Sacristía de “Vermells”

La Sacristía de “Vermells”, antiguamente capilla de Todos los Santos, se construyó en el primer cuerpo del campanario en 1633. Posteriormente, en 1721, fue objeto de una restauración.

Esta dependencia toma el nombre del color del hábito que vestían los doce pequeños cantores que antiguamente se ponían y quitaban sus capas rojas en este espacio. Actualmente constituye una de las salas del Museo Capitular y alberga piezas de época medieval.

En la bóveda de crucería que cubre este espacio todavía se pueden contemplar varios restos de policromía.

La Torre campanar

Sobre un eje diferente al de la Catedral, se alzó a finales del siglo XV la torre campanar de 47,80 metros de altura. De planta cuadrada, ancha y aspecto macizo, el campanario de la Seo está formado por tres cuerpos superpuestos separados por una cornisa. Sobre la torre hay una estructura inacabada de contrafuertes en forma de estrella que corresponde a la proyectada linterna octogonal, que quedó sin construir en 1498.

En cuanto al interior del campanario, dentro del primer cuerpo hay, cubierta con bóveda de crucería, la sacristía de ”Vermells”. El piso superior, al que se accede por una escalera en espiral formada por 215 escalones, alberga el excepcional juego de campanas de la Seo, considerado uno de los más completos conjuntos de campanas medievales de toda la Europa Occidental. En el interior del campanario también se conserva un importante conjunto de graffiti, el estudio de los cuales ha confirmado que este fue utilizado como lugar de asilo entre los siglos XV y XVIII.

Entre los años 2013 y 2015 se rehabilitaron y restauraron el campanario y el conjunto de campanas de la Catedral de Mallorca.

Los graffiti del campanar

La Seo se encuentra llena de graffiti, pero el campanar es el lugar donde encontramos el conjunto más numeroso e importante, sobre todo en la sala de campanas.

Los graffiti, realizados con incisiones o pigmentos, están formados por inscripciones y dibujos. El marco cronológico de las inscripciones comprende desde el siglo XV al XVIII, a pesar de que predominan las correspondientes al siglo XVII.

Un primer grupo de inscripciones se atribuye al personal vinculado al servicio de la Catedral, personas relacionadas con la fábrica y el culto (campanero, clérigos, sacristanes, picapedreros, etc.) mientras que un segundo grupo, más numeroso, es obra de los asilados que evitaban la persecución de la justicia refugiándose en un lugar sagrado[1].

Estas incripciones, enmarcadas en el contexto de clima de violencia e inestabilidad que se vivía en Ciutat de Mallorca en el siglo XVII, siguen un patrón común: presentan el nombre y apellido, algunas mencionan el oficio del autor y, finalmente, la fecha de realización[2].

En cuanto a los dibujos, éstos suelen acompañar las inscripciones o pueden aparecer aislados. Se trata de diseños sencillos entre los cuales se encuentran representaciones antropomórficas, registros de cuentas, representaciones de cruces y de armas, hasta la dificultad figurativa de los barcos.

Array ( [type] => 32 [message] => PHP Startup: Unable to load dynamic library '/usr/local/lib/php/extensions/no-debug-non-zts-20131226/pdo_mysql.so' - /usr/local/lib/php/extensions/no-debug-non-zts-20131226/pdo_mysql.so: cannot open shared object file: No such file or directory [file] => Unknown [line] => 0 )