DISCURSO TOMA DE POSESIÓN

 

Buenas noches. En nombre de Mn. Pere Oliver i Vives y en el mío, quiero empezar agradeciendo la confianza que tanto el Sr. Obispo como el Cabildo de la Catedral ha depositado en nosotros.

Somos conscientes de que formar parte de un colectivo con tantos siglos de historia es una responsabilidad y un reto que, en los tiempos que corren, no es fácil. Mucho más si tenemos en cuenta que, sin olvidarnos que estamos en el siglo XXI, pertenecer a cualquier estamento de la Iglesia no es ni puede ser un privilegio que nos aleje del mundo real, sino una oportunidad para servir al mundo. Y este servicio, la Iglesia lo puede hacer si tiene en cuenta aquello que Jesús le dejó como herencia: El amor incondicional, que encuentra su criterio de verificación y su eficacia en la memoria constante de los pobres. Esto es así porque los pobres, todos aquellos que no son tenidos cuenta por el mundo, son quienes representan los verdaderos intereses del Reino: no acumular y el poseer, sino el dar, darse y el compartir.

Tanto Mn. Pere como yo iniciamos la tarea que el Cabildo nos quiera encargar muy conscientes de nuestras propias limitaciones, pero con la voluntad de servir el proyecto evangelizador de la Catedral, siempre vinculado y en contacto con la realidad. Deseamos que sea un trabajo fructífero y que sume dentro del conjunto de todos los trabajos que hacen que la Catedral sea lo que es, no sólo en apariencia, sino en la realidad: La Iglesia madre de la diócesis de Mallorca.

Intentaremos que este nuevo servicio que se nos ha encomendado se añada a los que cada uno de nosotros estamos llevando a cabo en nuestras parroquias y delegaciones, sin que ninguno de ellos se vea perjudicado.

Por eso pedimos la ayuda de todos vosotros, los miembros del Cabildo y de todos los cristianos de la Iglesia de Mallorca, muy especialmente de los que hoy habéis querido compartir con nosotros este momento. Ayudadnos a mantenernos en lo esencial, conocedores de que lo importante no son los signos externos, ni los trajes más o menos relucientes sino la actitud interior con la que se hacen las cosas. Continuaremos siendo quién somos. Esto no cambiará nuestra manera de ser ni de hacer, y sobre todo no cambiará la convicción que solo el evangelio de Jesús puede transformar los corazones de las personas y el mundo. Esta es la razón de nuestra opción, la que iniciaremos el día de nuestra ordenación, en la que empezaremos a formar parte del presbiterio de Mallorca y que ahora continúa con ilusión en esta nueva etapa.

Muchas gracias.

 

Mateu J. Tous Vanrell

Canónigo del Cabildo Catedral de Mallorca

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