El presidente del Cabildo ha destacado la relevancia de la conmemoración y ha hecho una referencia simbólica a los «tres altares» que soportan la Catedral: el altar del sacramento de la Eucaristía, el altar de los pobres, a quienes nos debemos, ha dicho, y el altar del estudio y la cultura.
La fiesta de la Dedicación se remonta a 1346, cuando el obispo Berenguer Batle consagró el altar mayor de la Seu, después del traslado del culto desde la catedral-mezquita a la nueva catedral.
Desde entonces, el altar y el templo han sido testigo de siglos de devoción.

