Después de un año y tres meses de obras de rehabilitación y restauración, hoy ha tenido lugar la bendición de la capilla del Sagrado Corazón por parte del obispo de Mallorca, Mons. Sebastià Taltavull, el deán de la Catedral, Mn. Antoni Vera, y canónigos del Cabildo.
La benedicció s’ha fet després d’una missa que s’ha ofert a Sebastià Gili, canonge de la Seu que va impulsar la dedicació de la capella al Sagrat Cor l’any 1890. Gili va fundar les Agustinas Hermanas del Amparo, motiu pel qual membres d’aquesta congregació han assistit avui a la celebració.
El proyecto ha sido financiado íntegramente por el Cabildo Catedral de Mallorca. Su coste asciende a 652.000 euros.
Las obras empezaron en noviembre de 2024. Han sido ejecutadas por Refoart, una empresa mallorquina con más de veinticinco años de experiencia en la restauración de obras de arte y patrimonio histórico.
El proyecto ha consistido en una intervención en la estructura de los muros, bóvedas y pavimento, por un lado, y en los bienes inmuebles que lo integran, por otra.
Así, se han llevado a cabo actuaciones para la consolidación estructural y la restauración de los muros, las bóvedas y el pavimento, la mejora de la estanqueidad de la cubierta de la capilla y el tratamiento para solucionar los problemas de humedad.
Respecto a los bienes inmuebles, se han restaurado el retablo, con los elementos que lo conforman, entre ellos la escultura del Sagrado Corazón, y los sepulcros.
El proyecto actual que hoy se ha presentado fue aprobado por la Comisión de Patrimonio Histórico del Consell de Mallorca en abril de 2024 y por la Comisión de Centro Histórico del Ayuntamiento de Palma en junio de 2024, competentes por la especial protección de la Catedral como bien de interés cultural.
Se trata de una intervención con una fase inicial de estudios previos que empezó a trabajarse en mayo de 2015. Desde entonces, la propuesta ha pasado por diferentes fases de trabajo, a causa de la complejidad de las actuaciones, las decisiones del Cabildo de la Catedral sobre el proyecto, la tramitación administrativa y el retraso atribuible a la pandemia sanitaria.
La capilla del Sagrado Corazón se empezó a construir en 1407 y se finalizó hacia el 1420. Estaba bajo el patrocinio de los Jurados de la ciudad, los cuales dedicaron inicialmente la capilla al Ángel Custodio del reino de Mallorca. Años después, se dedicó a san Vicenç Ferrer y, finalmente, en 1890 se consagró al Sagrado Corazón.
La consagración al Sagrado Corazón se produjo gracias a Sebastià Gili, un cura mallorquín, nacido en Artà, que destacó por su tarea en favor de los más necesidades. Sebastià Gili fue canónigo de la Catedral y financió las obras que consagraron el espacio, en el año 1890, al Sagrado Corazón, con una nueva escultura, tallada por Guillem Galmés, que es la que preside el retablo y que ha sido objeto de restauración.
Entrando en el detalle de que encontramos en la capilla tenemos que destacar que el retablo que la decora, construido entre 1682 y 1686, es el primer retablo barroco realizado en piedra de Mallorca, hecho con mármol y jaspe.
A cada lado, se encuentran las pinturas de santa Coloma mártir, a la izquierda, y san Silvestre papa, a la derecha, realizadas por el pintor Ricard Anckermann hacia el 1892. Sobre este cuerpo, se representan las escenas de la despedida y de la muerte de san Francisco Xavier. Y, en la parte superior, encontramos una imagen del Ángel Custodio, antiguo titular de la capilla.
A finales del siglo XV, los Jurados de la ciudad decidieron colocar en los muros laterales los sepulcros de los ilustres defensores de la doctrina lulista: Beatriu de Pinós (1410-1484), a la izquierda, y Pere Joan Llobet (fallecido en 1460), a la derecha. Bajo el sepulcro de Llobet, encontramos también la sepultura del obispo Bernat Cotoner, que originariamente estaba a la antigua capilla de san Pedro (actual capilla del Santísimo).
En la rueda de prensa posterior a la bendición, el deán de la Seu, Mn. Antoni Vera, ha tenido palabras de recuerdo para Alfredo Álvarez, jefe del área de Patrimonio de la Catedral que nos dejó de manera repentina en abril en 2025. El deán ha querido reconocer el trabajo hecho por Alfredo Álvarez para que el proyecto se pudiera ejecutar.

