El cuento ha sido ilustrado por Flavia Gargiulo, con el texto de Miguel Anómalo. La coordinación de la publicación la ha llevado a cabo el área de Gestión Cultural de la Catedral y la edición, la Cátedra Seu de Mallorca.
La obra narra la historia de una niña llamada Margalida, que visita la Catedral en una excursión con la escuela. Allá vivirá una aventura que le permitirá retroceder en el tiempo para conocer como Gaudí y el obispo Pere Joan Campins reformaron la Catedral. Su curiosidad se transformará en fascinación cuando el principal protagonista de la intervención la acompaña a lo largo del cuento.
El cuento es una propuesta lúdica y educativa, que servirá como herramienta de divulgación de la obra que Gaudí llevó a cabo en la Seu entre 1902 y 1915. Forma parte de las iniciativas impulsadas por el Cabildo de la Catedral por el Año Gaudí, la conmemoración del centenario de la muerte del arquitecto.
A partir del próximo curso, el cuento estará a disposición de los niños y niñas en bibliotecas y en los centros educativos que visiten la Seu de Mallorca con el equipo educativo del templo.
Marta De Castro, técnica de Gestión Cultural, explica que la protagonista del cuento “es una niña que viene a la Catedral, realmente poco entusiasmada, y a veces nos podemos encontrar este tipo de público. Al final, como suele pasar siempre, acaban enamorándose de nuestra Catedral y disfrutando mucho de la visita”. Para Marta De Castro, el cuento “es una herramienta perfecta para llegar al público infantil”.
Por su parte, Andreu Villalonga, director de la Cátedra Seu de Mallorca, valora que “desde el punto de vista académico”, ha “intentado vigilar que el producto final respondiera a la fidelidad histórica y cultural de la Seu”. “No siempre ha sido fácil – añade – pero yo creo que el resultado ha sido muy positivo y realmente interesante”.
La ilustradora Flavia Gargiulo destaca la “permisividad” que el formato de cuento infantil le ha dado a la hora de explicar Gaudí como “una persona accesible con una pátina de diversión”. Gargiulo destaca algunos elementos gaudinianos que ha dibujado, como el baldaquino o el mural cerámico. “Hay muchos detalles dorados, a mí me gusta mucho el detalle, tengo una tendencia al horror vacui, aunque en la Catedral era fácil de controlar”.

