La celebración ha empezado en la entrada del Palacio Episcopal, donde el obispo de Mallorca, Mons. Sebastià Taltavull, ha bendecido los ramos y las palmas de los fieles. Un acto en que lo han acompañado el deán-presidente y los canónigos del Capítulo de la Catedral. Han participado los miembros de la Escolania dels Vermells de la Seu, iniciando la celebración con el canto “Victoria, tu reinarás”. Después de la lectura del Evangelio, el Obispo y los canónigos, precedidos por los cantores y seguidos por los fieles, han iniciado la procesión hasta la Catedral, donde se ha celebrado la solemne Eucaristía.
Durante la Misa se ha proclamado la Pasión del Señor, que relata los últimos momentos de la vida de Jesús, desde la última cena hasta su muerte a la cruz, invitando los fieles a adentrarse en el misterio central de la fe cristiana.
En su homilía, el obispo Taltavull ha invitado a contemplar el misterio de la cruz como expresión del amor de Dios: “Hoy hemos aclamado quien viene en nombre del Señor, pero ahora nuestra atención se centra en su pasión, en su Cruz”. Ha recordado que este misterio une muerte y vida, y que solo se puede comprender plenamente a la luz de la Resurrección.
El Obispo ha puesto un énfasis especial en las “cruces” del mundo actual, marcadas por el sufrimiento, la guerra y la injusticia: “Como la de Jesús, ¡cuántas cruces siguen levantadas! Quién ayudará a desclavar quienes están clavados, ¿quién las convertirá en signos de vida? Tanto es así que, en la luz que nos proyecta el misterio pascual de Cristo, encontramos la claridad de la fe, la razón de la esperanza y el ardor de la caridad”.

